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La depresión y el suicidio en adultos mayores

Dos mujeres sentadas al aire libre, hablando.

Casi 2 millones de estadounidenses de la tercera edad tienen algún tipo de depresión. Algunos de ellos hasta llegan a quitarse la vida. A pesar de esto, la depresión entre los adultos mayores es un problema que suele pasar inadvertido. Conozca las señales de alerta. Así, quizás pueda evitarle un dolor innecesario a un ser querido. También podría salvar una vida.

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad grave y común que afecta la manera de pensar y sentir. No es algo normal por envejecer ni es un signo de debilidad, un defecto de la personalidad ni algo de lo que simplemente se pueda salir. La mayoría de las personas que padecen depresión necesitan tratamiento para mejorar. El síntoma más común es un sentimiento de profunda tristeza. Las personas que están deprimidas podrían parecer cansadas y apáticas. Parece que nada les da placer. Es normal afligirse o estar triste de vez en cuando. Pero la tristeza disminuye o pasa con el tiempo. La depresión, en cambio, muy rara vez desaparece o mejora por su cuenta. La persona que tiene depresión clínica no puede simplemente salir de ella a fuerza de voluntad. Otros síntomas de la depresión:

  • Dormir más o menos de lo normal

  • Comer demasiado o muy poco

  • Tener dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo de manera persistente

  • Sentirse nervioso, “vacío” o despreciable

  • Llorar mucho

  • Pensar o hablar a menudo sobre el suicidio o la muerte

  • Pérdida de interés en las actividades de las que antes disfrutaba

  • Aislamiento social

  • Sentirse confundido u olvidadizo

¿Cuáles son las causas?

Las causas de la depresión no se conocen con certeza. Pero se cree que es el resultado de una compleja combinación de los siguientes factores:

  • Bioquímica. Involucra a algunas sustancias químicas del cerebro.

  • Genes. Este trastorno tiende a afectar a varios miembros de la misma familia.

  • Estrés. Algunas personas pueden llegar a tener depresión a raíz de las tensiones de la vida. Los adultos mayores a menudo tienen que soportar factores estresantes, como la muerte de los amigos o de la pareja, problemas de salud y problemas económicos.

  • Enfermedades crónicas. Esto incluye afecciones tales como la diabetes, las enfermedades cardíacas o el cáncer. Estos factores pueden causar síntomas de depresión. Los efectos secundarios de los medicamentos pueden producir cambios en los pensamientos y comportamientos.

Cómo puede ayudar

A menudo, las personas deprimidas no quieren pedir ayuda. Y, cuando la piden, tal vez no se les haga caso. O quizás reciban un tratamiento incorrecto. Usted puede ayudar demostrando amor y apoyo a sus padres o amigos ancianos. Si le parece que están deprimidos, no les dé un sermón ni ignore o minimice los síntomas como si fueran un aspecto “normal” del envejecimiento, porque no lo son. Involúcrese, escúchelos y muéstreles interés y apoyo.

Ayúdelos a entender que la depresión es una enfermedad tratable. Dígales que puede ayudarlos a obtener el tratamiento adecuado. Ofrézcase a ir con ellos a la cita con el proveedor de atención médica para apoyarlos cuando mencionen los síntomas. Con su aprobación, comuníquese con un centro local de salud mental, una agencia de servicios sociales o un hospital.

Puede hablar por ellos en sus citas de atención médica. Muchos adultos mayores tienen enfermedades crónicas que pueden producir síntomas de depresión. Los efectos secundarios de los medicamentos pueden producir cambios en los pensamientos y comportamientos. Usted puede ayudar a asegurarse de que el proveedor de atención médica considere todos estos factores. Este profesional puede derivar a su familiar o amigo a un proveedor de salud mental cuando sea necesario. En algunos casos, la depresión sin tratar puede llevar a un diagnóstico equivocado. Podría diagnosticarse a la persona un trastorno mental, como la demencia. Si el proveedor de atención médica no toma en serio la depresión, ayude a su familiar o amigo a encontrar otro proveedor.

No tenga miedo de preguntar

Si cree que una persona mayor que aprecia podría tener tendencias suicidas, pregúntele: “¿Has pensado en el suicidio?”. La mayoría de las personas le dirán la verdad. Si responde que sí, es posible que ya tenga establecido un plan y un día determinado para intentarlo. Trate de averiguar lo más que pueda. Cuanto más detallado sea el plan y más fácil de poner en práctica, más peligro estará corriendo la persona en este momento. Dígale a la persona que está allí para ella y que no quiere que se haga daño. No espere para buscar ayuda para la persona. Llame al proveedor de atención médica de su ser querido, al hospital local o a los servicios de emergencia.

Más información

  • Red Nacional de Prevención del Suicidio (National Suicide Prevention Lifeline), línea directa de atención al suicida,

    800-273-TALK (800-273-8255)

  • Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health)

    866-615-6464

    www.nimh.nih.gov

  • Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales (National Alliance on Mental Illness)

    800-950-6264

    www.nami.org

  • Mental Health America

    800-969-6642

    www.nmha.org

  • Línea nacional directa de prevención del suicidio

    800-SUICIDE (800-784-2433)

Cuándo llamar al 911

Nunca deje sola a la persona. Una persona que está intentando suicidarse necesita atención psiquiátrica de inmediato. Debe estar bajo supervisión constante. Nunca la deje fuera de su vista. Llame al 911 o a la línea nacional directa de atención al suicida que atiende las 24 horas al 800-273-TALK (800-273-8255). También puede llevar a la persona a la sala de emergencias más cercana.

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